Las secuelas sociales de la polio: los inicios del movimiento asociativo en España (1957-1975)
Juan Antonio Rodríguez Sánchez (jarshm@usal.es
Área de Historia de la Ciencia. Universidad de Salamanca.
En esta entrada tenéis un resumen realizado por nuestra presidenta, Teresa Salort, al final de la entrada se puede ver el artículo completo.
Resumen
Este documento analiza los inicios y características del movimiento asociativo en España para personas afectadas por la poliomielitis entre 1957 y 1975, con énfasis en las asociaciones ALPE y la Fraternidad Católica.
Secuelas sociales de la polio en España
El movimiento asociativo en España surgió entre 1957 y 1975, influido por el régimen dictatorial y la Iglesia católica, para responder a las necesidades de las personas con secuelas de poliomielitis y promover su socialización y derechos.
Origen y contexto del movimiento asociativo
El movimiento social en España estuvo condicionado por la dictadura y el papel de la Iglesia, diferenciándose de otros países donde existían instituciones estatales y asociaciones civiles.
Las primeras asociaciones fueron afines al régimen o vinculadas a movimientos seglares católicos. La respuesta social fue limitada y se caracterizó por un modelo benéfico, paternalista y medicalizado. La poliomielitis afectó principalmente a niños, limitando su acceso a la educación y al trabajo. La epidemia en España tuvo mayor incidencia entre 1950 y 1963, con un aumento de discapacidades motoras desde los primeros años de vida. La historia de estas asociaciones es escasa y difícil de rastrear, siendo los testimonios orales fundamentales para su estudio.
Características y actividades de ALPE
ALPE fue la primera asociación de lucha contra la polio en 1963, con apoyo del régimen y conexiones en Madrid y más allá.
Se presentó como entidad benéfica-social, apoyada por Cáritas y el Estado.
Sus estatutos de 1964 buscaban complementar la vacunación y recuperación, con apoyo de personalidades médicas y damas benéficas.
La asociación tuvo vínculos familiares con la familia del dictador, como Isabel de Cubas, condesa de Morata.
La influencia política y social fue significativa, con apoyo en medios y en la prensa.
La asociación promovió campañas y actividades para la lucha contra la poliomielitis, con presencia en medios y en la prensa.
La Fraternidad Católica de Enfermos y Minusválidos
Movimiento vinculado a la Iglesia católica, creado en Francia en 1942 y extendido a España en los años 50 y 60, con enfoque evangelizador y de participación activa.
Se reconoció oficialmente en España en 1970, sin apoyo oficial previo.
Se caracterizaba por su carácter de movimiento, no formalmente asociación, con estructura diocesana y principios democráticos.
La organización incluía responsables seglares y clérigos, con participación de mujeres y órganos regionales y nacionales.
La influencia del movimiento fue significativa en la socialización y en la formación de líderes en el ámbito de la discapacidad.
La asociación defendió un cambio del modelo paternalista a uno social y reivindicativo, promoviendo la justicia y la reparación.
Perspectivas sobre enfermedad y discapacidad
El aumento de la poliomielitis llevó a cuestionar el modelo médico y benéfico, promoviendo el modelo social de discapacidad.
Los afectados crecieron con deficiencias motoras que no necesariamente implicaban limitaciones.
Se produjo un cambio en la percepción, rechazando la visión de la discapacidad como enfermedad exclusiva.
Las asociaciones evolucionaron hacia posturas reivindicativas, reclamando responsabilidad institucional y derechos.
La relación con el Estado, la Iglesia y las jerarquías políticas condicionó su desarrollo y cambios ideológicos.
La Fraternidad defendió que las personas con discapacidad no eran enfermos, promoviendo la autonomía y la participación activa.
Se promovió la transformación de la beneficencia en justicia y reparación, en línea con el Concilio Vaticano II y la visión social de la Iglesia.
Contexto general sobre discapacidad y movimientos sociales en España
El texto analiza las diferentes perspectivas, actividades y cambios en las organizaciones y movimientos relacionados con la discapacidad en España durante los años sesenta y setenta, destacando sus enfoques, retos y evolución social y política.
Enfoques y modelos de las organizaciones de discapacidad
Las organizaciones ALPE y la Fraternidad adoptaron diferentes modelos y enfoques para la atención y promoción de las personas con discapacidad.
ALPE se vinculó a un modelo médico benéfico-asistencial, con fuerte relación con profesionales de la salud y centrada en la rehabilitación y educación.
La Fraternidad surgió desde la Iglesia católica con una visión social y renovadora, promoviendo la integración y la promoción humana.
Ambas organizaciones brindaron beneficios como educación, formación laboral y visibilidad social, aunque con diferentes énfasis.
La Fraternidad priorizó la promoción personal y la visibilidad, mientras que ALPE se centró en la educación y la inserción laboral.
La creación del SEREM en 1970 y la aparición de nuevos movimientos sociales impulsaron cambios en el discurso y las acciones de estas organizaciones.
Problemas educativos y barreras para personas con discapacidad
La poliomielitis generó dificultades en el acceso a la educación, condicionadas por la gravedad de las secuelas y obstáculos arquitectónicos.
El retraso escolar y las barreras arquitectónicas aumentaban el desánimo y limitaban la formación superior.
La Fraternidad realizó una encuesta donde el 7% no tenía estudios y el 45% solo primaria o cultura general.
La prioridad de ALPE fue la educación, logrando la aprobación de cuatro escuelas nacionales en Madrid en 1964.
La evolución del Centro Piloto de la Polio dependía de la disminución de casos y la percepción de la integración como posible solo con eliminación de barreras arquitectónicas.
La reducción de oferta educativa en niveles superiores dificultaba la formación universitaria, con obstáculos como la falta de accesibilidad en transporte y edificios.
Inserción laboral y formación profesional
La situación laboral de las personas con discapacidad era ambigua, sin reconocimiento formal de derechos.
El trabajo se consideraba terapéutico y útil solo si contribuía a la recuperación.
La valoración social era negativa, considerándolos una carga social, y no se reconocían pensiones.
La Fraternidad promovió encuestas en 1960, revelando que el 60% de los inválidos vivía de la familia, y solo un 1% trabajaba en profesiones liberales.
ALPE inició talleres de capacitación en imprenta, fotografía, música, relojería y cerámica, logrando una plena inserción laboral en la ECCM.
La Escuela de Cerámica «Condesa de Morata» vendió un millón de piezas anualmente y facilitó empleo a sus participantes.
Formas de socialización y participación juvenil
La socialización de jóvenes con discapacidad se realizó mediante movimientos asociados al régimen y la Iglesia, con énfasis en la participación activa.
La juventud con secuelas de polio participó en campamentos, colonias y actividades recreativas, promoviendo la libertad y la relación con otros jóvenes.
La Acción Católica y movimientos juveniles usaron el método de revisión de vida, partiendo de experiencias para promover el compromiso social.
La campaña de 1967 «presencia en el mundo» buscó visibilizar a las personas con discapacidad mediante salidas colectivas.
La Fraternidad facilitó contactos entre organizaciones y promovió liderazgo en movimientos sociales y asociativos.
Los campamentos dirigieron a edades de 7 a 21 años, fomentando actitudes independientes y relaciones sociales.
Cambios sociales y políticos en la atención a la discapacidad
El contexto sociopolítico y la transición democrática influyeron en la percepción y las acciones de las organizaciones.
La desaparición de privilegios y el cambio en la legislación llevaron a que las asociaciones se centraran en la sensibilización social y la influencia en políticas públicas.
La conciencia de derechos y justicia creció, impulsando movilizaciones y manifestaciones públicas, como la «rebelión de los cojos».
La vacunación masiva contra la polio en 1963 redujo drásticamente los casos, afectando la estructura de atención y las actividades de las organizaciones.
ALPE adaptó su discurso y actividades en respuesta a la disminución de casos y a los cambios sociales, incluyendo publicaciones dirigidas a la juventud.
La aparición de nuevas asociaciones y la legislación de integración social en los años 80 marcaron un cambio en el enfoque y en la participación de las personas con discapacidad.

